Impacto de los fondos de pensiones en la economía mexicana
Por Felipe Larraín B, Gerardo Esquivel & Hermann González B.
El sistema de pensiones en México ha experimentado en las últimas tres décadas un proceso de transformaciones profundas, impulsado por la necesidad de enfrentar desequilibrios financieros, cambios demográficos y presiones del mercado laboral. Durante los años noventa predominaban los esquemas de reparto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). La creación del SAR-922 abrió el camino hacia la capitalización individual, pero fue la reforma estructural de 1997 la que consolidó el tránsito hacia un sistema basado en cuentas administradas por las AFORES. Desde entonces, el modelo ha continuado adaptándose a través de hitos clave como la reforma del ISSSTE en 2007, la introducción del esquema multifondo y de los fondos generacionales3, la reforma de 2020 que aumentó gradualmente las cotizaciones y flexibilizó el acceso a pensiones, y más recientemente, la creación en 2024 del Fondo de Pensiones para el Bienestar4. Estos cambios han buscado asegurar la sostenibilidad financiera del sistema y ampliar la protección social, aunque persisten desafíos relacionados con la cobertura y la suficiencia de las pensiones, en un país marcado por altos niveles de informalidad laboral.
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