Evolución reciente de las pensiones sociales en las Américas
Por Asociación Internacional de la Seguridad Social
El envejecimiento de la población es un fenómeno mundial, aunque es especialmente evidente en las Américas. En 2022, en América Latina vivían 88,6 millones de personas mayores de 60 años, cifra que supone el 13,4 por ciento de la población total y que se espera que alcance el 16,5 por ciento en 2030 (CEPAL, 2022). La situación en América del Norte es similar. En los Estados Unidos de América, entre 2010 y 2020 se produjo el mayor aumento de la historia de la población mayor de 65 años, tanto en términos absolutos como relativos (Oficina del Censo de los Estados Unidos, 2023). En el Canadá, en 2021, las personas mayores de 65 años representaban casi una quinta parte del total de población del país (19 por ciento), proporción superior al 16,9 por ciento registrado en 2016 (Oficina de Estadística del Canadá, 2022).
La pobreza en la vejez y la inseguridad del ingreso son ya un motivo de preocupación para muchos gobiernos de las Américas y seguirán requiriendo la atención de los responsables de la formulación de políticas a medida que se acelere el envejecimiento de la población. La informalidad, las desigualdades en el mercado de trabajo y los cambios en las modalidades de empleo son cuestiones que conllevan que muchas personas lleguen a la edad de jubilación sin tener acceso, o con un acceso limitado, a una pensión contributiva adecuada o a ahorros para la jubilación. Según datos recientes, en América Latina, solamente un 51,9 por ciento de las personas mayores de 65 años reciben una pensión y un 34,5 por ciento no recibe ningún tipo de ingreso, ni por trabajo ni por medio de una pensión (OIT, 2022).
Fuente Issa
