México envejece sin plan B: el reto económico y social que se avecina para la “generación de los 30”

La frase “ya no somos la chaviza” tiene un nuevo respaldo estadístico. Según datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), en 2025 la edad promedio en México alcanza los 30.5 años, lo que marca el inicio de un cambio estructural en la pirámide demográfica.

Los modelos proyectan que para 2050 la edad mediana será de 43 años, y hacia 2070, más del 34% de la población será adulta mayor. En otras palabras, el país se acerca a una etapa de envejecimiento acelerado que pondrá a prueba sus sistemas de salud, pensiones y economía.

CDMX Y EDOMEX, EPICENTROS DEL ENVEJECIMIENTO

La Ciudad de México y el Estado de México encabezan la tendencia: para 2030, uno de cada cinco habitantes será mayor de 60 años.

A nivel nacional, 27 estados ya reportan una fase “moderada o avanzada” de envejecimiento. Veracruz y Morelos se suman entre los más afectados.

El fenómeno refleja una combinación de baja natalidad, aumento en la esperanza de vida y migración de jóvenes, según el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM).

FACTORES QUE EXPLICAN EL CAMBIO DEMOGRÁFICO

Los especialistas destacan cuatro motores del envejecimiento mexicano:

Menos nacimientos: entre 2023 y 2024, la natalidad cayó 3.7%, de acuerdo con el INEGI.

Más esperanza de vida: los avances médicos y el acceso a salud pública han prolongado la vida de los mexicanos.

Migración juvenil: cada vez más jóvenes buscan oportunidades laborales en el extranjero.

Incertidumbre económica: la precariedad y la competencia laboral frenan los planes de maternidad y paternidad.

La socióloga Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales (UNAM), advierte que “las nuevas generaciones viven con incertidumbre y sin perspectivas de largo plazo; eso incluye decidir si tener hijos o no”.

FEMINIZACIÓN DEL ENVEJECIMIENTO: MÁS MUJERES VIVEN MÁS

En México hay más mujeres mayores que hombres, tanto por razones biológicas como por factores sociales: la violencia y los homicidios relacionados con el crimen organizado reducen la esperanza de vida masculina.

El INAPAM sostiene que las mujeres, además, disfrutan de una mejor calidad de vida en la vejez, lo que profundiza la brecha dmográfica por género.

EL IMPACTO ECONÓMICO: UN RELOJ FISCAL EN CUENTA REGRESIVA

El BBVA Research alerta que el envejecimiento demográfico puede debilitar la economía mexicana si no se fortalecen los sistemas de pensiones y salud.

La “tasa de dependencia” —la proporción entre población activa y jubilada— podría reducirse drásticamente, limitando la recaudación fiscal y presionando los programas sociales como la Pensión del Bienestar.

“El envejecimiento puede poner en riesgo las economías cuya población mayor depende de transferencias públicas o privadas”, señala el banco.

Si el país no actúa a tiempo, el costo de la vejez podría recaer sobre las generaciones jóvenes, que ya enfrentan precariedad laboral y bajos salarios.

QUÉ DEBE HACER EL GOBIERNO (Y LA SOCIEDAD)

El INAPAM plantea una hoja de ruta para enfrentar el reto del envejecimiento:

Garantizar pensiones dignas y sostenibles.

Mejorar la atención médica integral y de largo plazo.

Diseñar entornos seguros y accesibles para los adultos mayores.

Promover políticas de inclusión y no discriminación.

Sin embargo, los especialistas advierten que, sin una reforma fiscal y de pensiones profunda, el país corre el riesgo de envejecer sin recursos.

UNA GENERACIÓN EN TRANSICIÓN

La llamada “generación de los 30” vive en el punto medio: ya no es joven, pero tampoco cuenta con garantías para una vejez digna.

Si México no adapta su modelo económico y social, el bono demográfico —esa ventaja de tener una mayoría de población joven— se convertirá en un pasivo demográfico.

 

 

 

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