Ecuador. Expectativa por incremento de pensión jubilar del seguro campesino

”Hay días en que ya quisiera que Dios me recoja”, son las palabras de Sara Tisalema, de 82 años, quien ha dedicado su vida a trabajar el campo.

Como cada mañana, sale a la puerta de su casa, se sienta y observa a la gente por el camino de tierra o por los terrenos cerca de su vivienda.

Es una mujer cuyo cabello se ha teñido de blanco, con la voz temblorosa y el andar ya muy lento debido a su edad y a varias dolencias que asegura tener.

“Yo solía llevar buenas cargas de hierba en mi espalda, hoy ganas no me faltan pero las fuerzas no me permiten”, manifesta, al señalar las jaulas de cuyes que aún conserva.

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