Perú: AFP en problemas ante propuesta de retiro de fondos
Desde que los jubilados pueden retirar el 95.5% de sus ahorros acumulados, ya no existe sistema privado de pensiones sino un simple sistema de ahorro forzado hasta los 65 años. Sin embargo, el poder de las cuatro AFP sigue intacto pues siguen cobrando las comisiones a los afiliados y mantienen su influencia económica y política. Por tanto, es indispensable en el Perú la reforma integral del sistema de pensiones, público y privado, como lo ha reiterado hace poco el presidente Vizcarra.
Las AFP y la concentración del poder económico
La reforma del sistema privado de pensiones iniciada en 1992, modelada en el caso chileno por el exministro Carlos Boloña (luego convertido en inversionista de una AFP), cambió no solo las pensiones sino la estructura del poder económico y la infl uencia. Bajo la promesa de la efi ciencia, no nos dimos cuenta de que al mismo tiempo se alteraron las formas y los niveles de infl uencia, creándose un super núcleo corporativo financiero sobre el Estado y las grandes empresas privadas. Es una realidad que no podemos seguir ignorando y que debe ser parte de la discusión que hoy se abre en esta coyuntura de la pandemia.
Estamos pues frente un nuevo centro gravitacional con múltiples poderes. Estas capacidades se han usado y abusado, creándose potenciales riesgos. Ahora bien, comparado al viejo modelo estatista, se ha ganado en eficiencia y cumplimiento, ha mejorado el mercado de capitales, pero se ha perdido en cobertura, ha resultado no solo demasiado caro y desigual (funciona bien como pensión para los estratos altos solamente) y, además, es incestuoso y endogámico en las relaciones que generan sus inversiones.
Estos riesgos y problemas, cada vez más acentuados, se deben no tanto al poder que deviene de manejar 170,000 millones de soles de las Cuatro Hermanas (Prima, Profuturo, Integra y Habitat) y poder invertirlos sino a la falta de una debida regulación del Estado. Identifi camos varias áreas problemáticas donde se nota el poder de las Cuatro AFP.
El sistema se ha ido concentrando desde su creación. Empezaron con 8, ahora es un oligopolio de 4 empresas que manejan las pensiones de los peruanos del sector formal. La concentración da lugar a menor competencia y costos innecesariamente altos (comisiones). Cierto, ocurrieron algunos cambios. Antes (cuando cobraban supercomisiones de 1.8% a 2%) ganaron más; hoy existe una subasta, pero se aferran al sistema porque sigue siendo considerablemente rentables, rentabilidad que les da grandes poderes frente a los dos actores más importantes de la sociedad peruana: el Estado y los grupos de poder económico. También sea autorizaron retiros parciales para compra de casas (que se van a incrementar si se aprueba la ley); aunque ese dinero igual vuelve al sistema financiero que en gran parte las AFP controlan.
Frente al Estado, tienen un “poder estructural” como principales compradores del Bonos del Tesoro, factor que aumenta la dependencia del Estado sobre el capital. En relación a sus propios grupos de poder (Romero, Sura, Habitat y Scotiabank, que son diversificados), y frente al resto de grandes inversionistas que cotizan en bolsa, su poder es también enorme. En realidad, la Bolsa de Valores de Lima (y la economía del país) es fuertemente dependiente de las AFP por el poder de compra y de venta que tienen como principales compradores de acciones, bonos corporativos y CD.
Dada la permisividad del Estado peruano y la debilidad regulatoria, tienen la libertad de comprar acciones en empresas de su propio grupo, según ha demostrado un informe de Elizabeth Salazar de Ojo Público (1). Prima (Romero), por ejemplo, invierte en empresas de su grupo: compraron acciones y bonos por casi S/ 1,600 millones en BCP, Mibanco, Credicorp y Pacífi co. Ahora se entiende por qué “donaron” US$ 3.65 millones a Keiko Fujimori. Había que “defender el modelo” de capitalismo permisivo que les resulta muy conveniente. Las AFP controladas por el grupo Sura de Colombia y Habitat de Chile también direccionan sus inversiones hacia sus empresas.
Este sistema endogámico, permisivo y mal regulado aumenta los riesgos porque limita la diversifi cación, difi cultando compensar altas y bajas cotizaciones al concentrarse las inversiones. Las Cuatro Hermanas también concentran sus inversiones en las empresas más rentables de los principales grupos de poder económico: Rodríguez Pastor (Interbank), Romero (Credicorp, Alicorp), Brescia (BBVA, Minsur), Ferreyroscorp (Ferreyros), Hochschild (Cementos Pacasmayo), Rizo Patrón (Cementos Lima) y Rodríguez (Gloria), para mencionar los más grandes. Han generado una trama de inversiones y directorios cruzados. Las persistentes inversiones en las grandes empresas y grupos les permite tener presencia en el directorio y, según el porcentaje que tenga, y las alianzas que armen, pueden decidir a quién se nombra CEO. Enorme poder. AFP Integra tiene cerca de S/ 1,500 millones en Alicorp y Profuturo otros S/ 4,700 millones (ídem). Véase el caso de Graña y Montero.
Finalmente, estas 4 AFP mueven con considerable libertad los S/ 170,000 millones de los pensionistas (a octubre 2019), pero no les dan ninguna oportunidad de representación a quienes les dan el dinero. Como dice el informe fi nal de la Comisión de Protección Social creada por PPK el 2017 (ahora olvidado), “no representan a la demanda”.
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