España. Las pensiones serán cada vez menos generosas: pasarán de cubrir más del 70% del salario medio a solo el 60% en 2050
Las pensiones serán cada vez menos cuantiosas en comparación con los salarios. La tasa de generosidad, que mide la relación entre las nóminas de los jubilados y el sueldo medio del país, está acercándose a su punto máximo, que llegará en 2030. Y a partir de ese momento se desplomará, a medida que vaya retirándose del mercado laboral la pobladísima generación del baby boom.
Así se desprende del último informe sobre pensiones elaborado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que ha brindado un balón de oxígeno al Gobierno al ratificar el cumplimiento de la regla de gasto, pero al mismo tiempo le ha dado un rotundo tirón de orejas al reiterar que las reformas puestas en marcha no garantizan la sostenibilidad del sistema.
A lo largo del centenar de páginas del informe, la AIReF analiza una serie de indicadores de la salud del sistema, entre ellos, la tasa de generosidad, para la que proyecta un descenso sostenido durante las próximas décadas. Este indicador mide la relación entre la nómina media de los jubilados y el salario medio de los trabajadores, y refleja la capacidad del sistema para sustituir las rentas laborales una vez alcanzada la jubilación. Así, su caída no significa que las pensiones vayan a reducirse ni que se recorten las prestaciones reconocidas, sino que estas crecerán a un ritmo inferior al de los salarios. Y en consecuencia, los futuros jubilados percibirán pensiones que representarán una proporción menor del salario medio de los trabajadores que la que representan hoy.
En concreto, el organismo fiscalizador proyecta que la tasa de generosidad del sistema contributivo de pensiones -que incluye las pensiones del sistema de Seguridad Social y del sistema de clases pasivas del Estado- se reducirá del 68,4% al 60,2% entre 2025 y 2050. El punto máximo se alcanzará en 2030, cuando el indicador llegará al 70,5%. Es decir, el importe medio de las pensiones representará más del 70% de la media salarial. Y a partir de ahí empezará a reducirse progresivamente hasta situarse cerca del 60% en 2050 y en poco más del 57% dos décadas después, ya en el año 2070.
La trayectoria de este indicador de suficiencia se explica por la diferente evolución de las pensiones frente a los salarios. Mientras que las primeras crecen por ley con el IPC -más el efecto sustitución, que es la diferencia entre las pensiones que entran y las que se dan de baja en el sistema- los segundos lo hacen con la productividad y la inflación. “La disminución de la tasa de generosidad a partir de 2031 obedece a que los salarios, que se asume que evolucionan con la productividad y el deflactor del PIB, aumentan a mayor ritmo que las pensiones, que se revalorizan con el IPC del año anterior de acuerdo con la regulación”, explica la AIReF.
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