Colombia. La revolución demográfica que Colombia ignoró por décadas ya amenaza el crecimiento económico’: la advertencia de Cecilia López

Durante años Colombia creyó que el envejecimiento de la población era un asunto reservado para los sistemas de salud y de pensiones. Que el verdadero reto consistía en atender a una sociedad con más adultos mayores y menos nacimientos. Sin embargo, esa transformación silenciosa esconde que el futuro del crecimiento económico dependerá cada vez menos del número de habitantes y mucho más de la capacidad del país para aumentar su productividad.
Esa es la tesis que atraviesa ‘De cara al 2050′, una obra colectiva que reúne a un grupo de once economistas e investigadores para poner sobre la mesa una discusión que Colombia ha venido aplazando y es cómo sostener el crecimiento económico cuando la población deje de ser el motor que lo impulsó durante buena parte del siglo XX.
No se trata de un libro sobre demografía.  Tampoco de una recopilación de ensayos académicos. ‘De cara al 2050′ es, en realidad, una advertencia sobre el país que Colombia ya comenzó a ser. Sus capítulos muestran que la transformación demográfica está redefiniendo las fuentes de crecimiento y obligará a replantear la educación, la salud, las pensiones, el mercado laboral y la política económica si se quiere evitar décadas de estancamiento.
“La transición demográfica redefine las fuentes de crecimiento”. Esa frase, tomada del capítulo dedicado a este fenómeno, resume la principal conclusión de sus autores: Ligia Melo, Julián Parra y Juliana Jaramillo, investigadores con formación doctoral en algunas de las principales universidades del mundo.
Para Cecilia López Montaño, una de las coordinadoras editoriales del texto, ese cambio ha pasado prácticamente inadvertido en el debate público.
“El país se ha concentrado en las consecuencias de la transición demográfica sobre la salud o las pensiones, pero ha ignorado su enorme impacto económico”, explicó durante una conversación con EL TIEMPO.
Las cifras muestran la magnitud del cambio. Mientras en la década de los años 60 una mujer colombiana tenía, en promedio, siete hijos, hoy la tasa de fecundidad apenas supera uno y ya no alcanza para reemplazar la población. Solo en el último año los nacimientos cayeron 12 por ciento, una señal de que el país ya entró en una nueva etapa demográfica.
El problema, advierte el libro, es que el Producto Interno Bruto (PIB) depende de cuántos trabajadores tiene una economía y cuánto produce cada uno de ellos. Si la población en edad de trabajar comenzará a disminuir en las próximas décadas y la productividad continúa creciendo al ritmo lento de los últimos años, Colombia podría acercarse hacia mediados de siglo a un escenario de crecimiento cercano a cero.
“Cuando una economía no crece, lo único que reparte es pobreza”, resume López Montaño.
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