Avances y desafíos en la implementación del sistema de pensiones no contributivo en la República Dominicana
Por Manuel Delgado, Nincen Figueroa & Juan Vila
Los sistemas de pensiones no contributivas se han constituido en un elemento fundamental en los sistemas de protección social de la región, debido a su rol en el aseguramiento de los ingresos de las personas mayores, la reducción de las desigualdades y la erradicación de la pobreza en la vejez. La consolidación de estos sistemas ha posibilitado una mayor sostenibilidad de los sistemas de pensiones de la región en términos de cobertura y calidad de las prestaciones, pese a sus desafíos en materia financiera. Los sistemas de pensión no contributiva permiten brindar prestaciones monetarias a quienes no han tenido un trabajo formal o no han realizado aportes suficientes a un sistema de pensiones durante su vida laboral, así como, en algunos casos, complementar las prestaciones recibidas del sistema contributivo. Es decir, la entrega de estas prestaciones se encuentra desvinculada de la trayectoria laboral
de las personas y las contribuciones a la seguridad social. En América Latina y el Caribe, este tipo de prestaciones son entregadas de manera regular, con montos que suelen ser uniformes para toda la población destinataria, aunque con niveles heterogéneos entre países. La mayoría de los sistemas de pensiones no contributivas en la región destinan sus recursos a las personas mayores en situación de pobreza o vulnerables a la pobreza. En ese sentido, la implementación de este tipo de esquemas contribuye a enfrentar los desafíos vinculados con el mercado del trabajo y la cascada de crisis en la región. Actualmente, solo cinco países de la región carecen de este tipo de sistemas.
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