España. Los jubilados que combinen un trabajo con el retiro cobrarán hasta un 25% más de pensión

La jubilación ya no tiene por qué marcar un punto final en la vida laboral. A partir del 28 de agosto de 2026, quienes decidan regresar al mercado de trabajo tras un periodo de retiro podrán beneficiarse de un incremento de hasta el 25% en la pensión compatible con el empleo.

Ese día entrará en vigor el Real Decreto 416/2026, una norma con la que el Gobierno pretende impulsar la jubilación flexible. En otras palabras, busca facilitar que más personas jubiladas puedan volver a trabajar sin renunciar completamente al cobro de su pensión.

Dentro de la reforma destaca la ampliación de la jornada a tiempo parcial por cuenta ajena. Mientras que la anterior norma permitía llevar a cabo entre el 25% y el 75% de la jornada ordinaria, la nueva regulación eleva el límite máximo hasta el 80% y fija el mínimo en el 33%.

Otra de las novedades más relevantes es la apertura de la jubilación flexible a los autónomos. Los pensionistas podrán compatibilizar el cobro de la pensión no solo con un empleo por cuenta ajena a tiempo parcial, sino también con una actividad por cuenta propia. En estos supuestos, podrán percibir el 25% de la nómina mientras desarrollan su actividad como autónomos.

No obstante, para acceder a esta posibilidad, será necesario no haber estado dado de alta como autónomo durante los tres años anteriores a la jubilación. Con este requisito se pretende garantizar una interrupción efectiva de la actividad profesional y evitar que el trabajador continúe ejerciendo inmediatamente la misma actividad tras jubilarse. A cierre de junio de 2026, en España había alrededor de 3,5 millones de afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

La norma también establece una excepción para quienes accedieron a la jubilación anticipada por causas ajenas a su voluntad, como despidos colectivos, despidos objetivos o concursos de acreedores. En estos casos, las cotizaciones realizadas durante la jubilación flexible podrán utilizarse para recalcular la base reguladora y el porcentaje aplicable a la pensión. De esta forma, estos pensionistas podrán reducir o incluso eliminar los coeficientes reductores que les fueron aplicados al anticipar su retiro.

En 2026, la pensión media por jubilación se sitúa en 1.572 euros brutos al mes, mientras que la máxima está en torno a 3.360 euros en 14 pagas. En los cinco primeros meses del año, el departamento de Elma Saiz empleó casi 50.600 millones de euros en el pago de estas prestaciones.

La evolución demográfica ayuda a explicar el impulso de este tipo de reformas. Según datos de la Seguridad Social, el número de jubilados ha pasado de 4,6 millones en 2005 a 6,5 millones en 2025, un 41,3% más. Además, en 2024 había 6,4 millones de jubilados y en 2023 la cifra rondaba los 6,3 millones.

El número de nuevas jubilaciones también ha experimentado un notable incremento. Mientras que en 2023 se registraron 326.949 altas de jubilación, en 2024 la cifra ascendió a 368.065, lo que supone un incremento superior al 12%. En 2025, se alcanzaron los 375.324 nuevos retiros, el dato más elevado desde 2005.

Este incremento coincide con el progresivo envejecimiento de la población y con la llegada a la edad de retiro de generaciones más numerosas. A ello se suma una de las esperanzas de vida más elevadas del mundo. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), supera los 84 años, situándose en 86,5 años para las mujeres y en 81,4 años para los hombres.

La evolución del modelo

La jubilación flexible fue regulada inicialmente por el Real Decreto 1132/2002, que permitió por primera vez compatibilizar el cobro de una pensión de jubilación con la realización de un trabajo a tiempo parcial por cuenta ajena. El objetivo era facilitar una reincorporación gradual de los pensionistas al mercado de trabajo y favorecer el envejecimiento activo.

Posteriormente, las distintas reformas del sistema de pensiones, que se llevaron a cabo en las últimas décadas (como la del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero) buscaron retrasar la edad efectiva de jubilación y fomentar la permanencia voluntaria en el empleo. En este contexto, surgieron o se reforzaron figuras como la jubilación parcial, activa y los incentivos por demora en el acceso al retiro.

Sin embargo, la jubilación flexible tuvo un uso muy limitado en la práctica. De hecho, el propio Gobierno reconoce en el Real Decreto 416/2026 que esta modalidad no había alcanzado los resultados esperados y que existían dificultades para el retorno al empleo de las personas jubiladas. No obstante, se constató un incremento de pensionistas inscritos como demandantes de empleo en esta modalidad.

 

 

 

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