Menos nacimientos, más años y un futuro por financiar: la bomba demográfica que tomó por sorpresa a los sistemas de pensiones

Por décadas, los sistemas de pensiones en el mundo construyeron buena parte de sus diagnósticos sobre una certeza: las poblaciones iban a envejecer y las personas vivirían más. Sin embargo, lo que no estaba suficientemente dimensionado era la velocidad con la que caerían los nacimientos. Para Guillermo Zamarripa, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Amafore) y de la Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP), esa aceleración es hoy uno de los mayores desafíos para el mundo, en prácticamente todos los sentidos.

La advertencia del líder gremial –según explicó a Funds Society– tiene una particularidad: no se trata de una tendencia completamente desconocida, porque el envejecimiento poblacional estaba en el radar desde las reformas pensionarias de las últimas décadas. Sin embargo, el escenario que está llegando no es exactamente el que se proyectaba. El destino alcanzó a los sistemas de pensiones antes de lo que muchos esperaban y, dentro de esa transformación, un dilema clave es la caída en los nacimientos. “El factor que ha cambiado más allá de lo previsto no era el tema del envejecimiento, sino el desplome en la tasa de natalidad”, sostiene. En su lectura, el envejecimiento y la menor natalidad son dos caras del mismo fenómeno demográfico, pero la segunda pieza ha obligado a replantear supuestos que durante años parecían razonables en el mundo de la gestión previsional.

El efecto es sencillo de explicar y difícil de resolver. Menos jóvenes significa, con el paso del tiempo, menos personas en edad de trabajar y cotizar; y más longevidad implica que los recursos acumulados deben financiar retiros potencialmente más largos. Los ejemplos de Chile y Costa Rica resultan particularmente ilustrativos en la región. En ambos casos, el deterioro de las tasas de natalidad está transformando rápidamente la estructura de sus poblaciones. Zamarripa recuerda que la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, advirtió que el país está envejeciendo con rapidez y ya se encuentra muy por debajo del nivel necesario para reemplazar a la población. La brecha entre lo que se anticipaba y lo que está ocurriendo es clave. “Ya se hablaba de la megatendencia”, recuerda Zamarripa, cuando se hicieron reformas pensionarias décadas atrás. En México, puntualmente, el sistema cumplirá 30 años de operación en 2027, mientras que la reforma se aprobó en 1995. Ya en aquel momento se advertía que habría menos trabajadores por pensionado en el futuro. Treinta años después, la dinámica demográfica está instalada.

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