México. Informalidad, el reto que AMLO debe enfrentar para resolver la crisis de pensiones en México

Este 5 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentará el que podría ser su último paquete de iniciativas de reformas constitucionales, entre las que incluirá la reforma por una “Jubilación digna para trabajadores mexicanos”, con la que los trabajadores mexicanos se retirarán con el 100% de su último salario, hecho que no ocurre en ningún país de la OCDE.

La edición 2023 del informe “Un vistazo a las pensiones” (Pensions at a Glance) de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), estima que en México la tasa de reemplazo será del 55.5% para la fecha en logre retirarse un trabajador que inició su carrera profesional en 2022. Esto, entre otras cosas, por la reforma al sistema de pensiones de 2020. El concepto tasa de reemplazo significa la relación entre el nivel de la pensión y el nivel de ingresos con que se realizaron las aportaciones a lo largo del ciclo laboral del trabajador.

Para José Ángel Sesma, especialista en Derecho Laboral y socio de la firma SALBO ABOGADOS (Sales Boyoli Asesores Laborales), las propuestas en cuanto a pensiones o salario mínimo que ha señalado el presidente López Obrador “les suavizan el oído a la masa, a la población”, en un año electoral como 2024, pero es necesario esperar a la presentación de la iniciativa de Ley para brindar un análisis más a fondo y conocer sus alcances verdaderos.

“Parece que nuestro presidente empieza a legislar en sus mañaneras. Propone ideas y obviamente esto genera algún ruido dentro de la sociedad y, a lo mejor, un pánico para las empresas si son reformas laborales. Pero, partiendo de la premisa de que todavía no hay una iniciativa como tal –ya sea en la Cámara de Diputados o en la Cámara de Senadores–, pues todavía pues no tenemos certeza de qué vaya a pasar con este tipo de reformas”, explicó Sesma en entrevista con Publimetro.

“No porque el presidente lo diga en sus mañaneras, significa que vaya a pasar”, expresó

Para el especialista, la agenda política de México puede cambiar por el año electoral. “Creo que esto solamente va a quedar en el dicho del presidente. A lo mejor queda también en la iniciativa, pero pues no, no creo que este 2024 sea el año en el que van a pasar estas reformas. Probablemente sí pasen hasta el próximo sexenio, al igual que pasó el año pasado con reformas que todavía están pendientes, como el tema de la jornada laboral”, añadió.

Finalmente, el especialista considera que se necesitará pasar de las ideas del presidente, al texto legal. “Por ejemplo, en cuanto a las pensiones, ¿cómo va a ser? Ahora estamos en un esquema en el que, de manera conjunta, tanto el empleado, el patrón y el gobierno aportan a las pensiones. Pero él está diciendo que el trabajador va a recibir el 100% de lo que recibía desde su último día de trabajo. Pero ¿cómo va a pasar? ¿Cuál es el análisis que tiene que hacerse? ¿Quién va a poner el dinero? ¿Nada más el patrón? ¿Va a poner el trabajador o solamente el gobierno Para tener las respuestas a estas preguntas, hay que tener mayor visibilidad en cuanto a las reformas que se están planteando”, concluyó.

4 preguntas con
Sergio Samuel Montañez Jacquez, academico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana

Samuel Montañez Jackes , academico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana
¿Qué lectura nos puede dar de esta reforma que está presentando el presidente y qué tan viable la ve usted?
– Digamos que no la veo tan viable. Históricamente el gobierno, más allá de este gobierno en general, no tiene muy buen récord de administración económica o financiera de los recursos. Es difícil pensar que el gobierno, invirtiendo el dinero, va a ser una mejor labor que los privados que tienen un incentivo más claro, que es dar un mejor servicio y ser rentables.

El gobierno tiene otros tipos de intereses sociales y a veces también políticos, así que no creo necesariamente que sus intereses sean los idóneos para generar los mejores rendimientos con el ahorro de los trabajadores.

Eso por un lado, y por otro lado, en términos de la viabilidad, el presidente ha dicho que con la reforma que se hizo al sistema de pensiones en 2020 ya sube la pensión garantizada promedio o la pensión estimada promedio de los trabajadores, pero no se va a poder subir al 100%, como él mismo ha comentado recientemente.

De hecho, si bien nos va, podría pasar de un 30% a un 60% o a un 70%, lo cual es una mejora considerable con la reforma del 2020. Sin embargo, no llega al 100%.

Para llegar al 100%, el gobierno sería quien tendría que contribuir con ese faltante. Hay que recordar que la reforma del 2020 aumentó la contribución del salario del trabajador a su Cuenta de Ahorro para el Retiro del 6.5% al 15% para el año 2030.

Aunque el trabajador no tuvo que ahorrar más, ya que su contribución se mantuvo igual al 1.125%, la contribución patronal sí aumentó considerablemente en la reforma del 2020. Hay que recordar que lo que se va a la cuenta de ahorro para el retiro del trabajador es una contribución tripartita entre los trabajadores, los patrones y el gobierno.

En la reforma del 2020, los patrones cargaron con ese incremento, y según lo expresado por el presidente, él quiere que ahora ese faltante para subir aún más la pensión lo aporte el gobierno, no el trabajador.

La pregunta de fondo es: ¿Esto resuelve el problema de pensiones en México? Creo que no. Este sistema solo aplica para aquellos en el régimen de sueldos y salarios, que están contribuyendo a su Afore. Aunque existen algunos trabajadores independientes cotizando, son muy pocos. Más del 50% de la población está fuera del SAR, fuera del Sistema de Ahorro para el retiro, es decir, en la informalidad.

La reforma del 2020 y esta nueva reforma no abordan la situación de estos trabajadores en la informalidad y desafortunadamente, debido a la pandemia, ha habido un aumento en la informalidad o una tendencia hacia ella. Todos esos trabajadores siguen estando en la misma situación de incertidumbre.

¿Qué elementos tendría que considerar una nueva reforma que busque resolver estos problemas en el tema de pensiones que tiene México? El presidente se esperó prácticamente hasta el último minuto para hablar de este tema. ¿Le alcanza el tiempo o tendría que ser un tema que se resolverá a una próxima administración?
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– Bueno, respecto a la primera pregunta, creo que lo que hace falta es que nos demos cuenta de esto más a fondo. Yo diría que, de todas las reformas que ha habido al sistema de pensiones, en particular, la del 2020, es una reforma que indiscutiblemente mejoró las condiciones del trabajador. Disminuyó las semanas de cotización obligatorias de mil 250 a 750 semanas, incrementales hasta mil en 2031.

Entonces, mejoraron las condiciones para el trabajador porque tiene que ahorrar menos tiempo y el ahorro aumentó, pero la contribución fue de la empresa, no del trabajador. Entonces, eso está maravilloso, pero por otro lado, algo que parece que no se toma en cuenta es que todo el peso está yendo hacia las empresas, y México ya es, a nivel global, uno de los países más caros en términos de empleo formal en el mundo. Lo que ha generado históricamente que llevemos prácticamente 20 años sin mejoría sobre la informalidad, y al contrario, que haya retrocesos después de la pandemia.

¿Por qué no hemos podido avanzar con la formalización del empleo en México? Yo creo que, en buena medida, tiene que ver con que, para una empresa, contratar a un trabajador es carísimo. Hay que recordar que estas contribuciones sociales que paga la empresa son un impuesto, es un gasto.

Entonces, si es tan caro tener un trabajador con cuotas altísimas de Seguridad Social, impuestos, prima vacacional, etc., y luego los incrementos que también ya el presidente quiere hacer para subir el salario mínimo siempre por encima de la inflación, eso hace que el empleo formal sea carísimo.

Muchas veces los políticos presentan estas reformas con la idea de que empresas muy grandes, transnacionales, son las que paguen esto, pero hay que recordar que la mayoría de las empresas en México no son grandes transnacionales, son Pymes. La mayoría de las que generan los trabajos de las personas, pues realmente no están en capacidades de absorber ese tipo de gastos.

Un sistema de pensiones adecuado sería uno que fuera más barato, al menos para las empresas medianas y pequeñas. Tal vez se podría dejar este sistema para las grandes, pero las empresas que fuesen medianas y pequeñas tendrían que tener un sistema mucho más fácil y mucho más barato para la empresa, o sea, que para la empresa sea mucho más barato y mucho más fácil contratar a un trabajador formal.

Y que incentivara a la formalidad y no al revés, porque esto lo que incentiva es que las empresas digan, “Oye, pues tú quieres ganar tanto, pero a mí me cuestas 30% de tu salario en cuotas de seguridad social, pues mejor te lo doy por fuera, ¿no? Y todos contentos”.

Y creo que eso es lo que históricamente ha venido pasando en el sistema Afore, en gran parte, y no solo las empresas, el propio Gobierno también contrata un número muy grande de trabajadores como trabajadores independientes, que eso es una forma, pues, de saltarse el pago de las cuotas, y es una práctica muy común en México debido a esto, en que es muy caro tener un trabajador formal.

¿Qué motivó al presidente a dejar hasta su último año este tema? ¿Qué futuro puede tener este tema cuando estamos en pleno año electoral?

– Lo primero es que creo que sí, cualquier propuesta de reforma que busque de alguna forma incrementar los ingresos de los trabajadores es popular, ¿no?

Ahora hay que decir también que un común denominador de este gobierno ha sido la implementación de un sistema de pensiones contributivo y no contributivo. El presidente, por un lado, hizo la reforma del 2020 al sistema contributivo de Afores, donde los trabajadores ahorran, pero todas las pensiones del Bienestar de adultos mayores, becas Benito Juárez, esos también son pensiones, también son pensiones no contributivas.

Yo creo que el legado del presidente López Obrador son las pensiones. Ese es su legado. Yo creo que va a ser mucho más su legado que el Tren Maya o cualquier otra cosa. Más allá de que ahora esté proponiendo otro cambio extra. Yo creo que gran parte de su gobierno está enfocado en pensiones contributivas y no contributivas. Este ya es como el último escalafón de lo que quiere hacer al respecto, pero yo creo que ya ha hecho varias cosas relacionadas al tema de pensiones y va a ser el legado más importante que va a dejar.

¿Le gustaría agregar algo a manera de cierre?
– Yo creo que la reforma ideal al sistema de pensiones contributivo, o sea, este que hablamos del sistema ahora para el retiro, para las Afores, no creo que la respuesta esté en que el gobierno administre las Afores o las pensiones.

Más bien, creo que tiene que ver, como comentaba, en que tiene que transformarse en ser un sistema más barato, más sencillo, al menos para las pymes. Si queremos dejar este sistema para las empresas grandes, está muy bien, pero por lo menos para las pymes tiene que ser más fácil, tiene que ser más barato y básicamente, el gobierno tiene que generar incentivos para que las empresas pequeñas y medianas contraten a un trabajador de manera formal y no de manera informal.

Solo entonces creo que realmente, de fondo, se va a lograr mejorar el sistema a largo plazo, porque como decíamos, más del 50% de los trabajadores siguen estando fuera de este sistema.

Los países con peores sistemas de pensiones del mundo

A escala mundial, hasta 2019 solo el 68% de las personas en edad de jubilación percibía algún tipo de pensión, y en muchos países con bajos niveles de ingresos esa proporción es del 20%, destaca la organización de las Naciones Unidas. Este número pudo disminuir por el impacto de la pandemia de Covid-19.

Para 2023, el año en que la población mundial rebasó las 8 mil millones de personas, la ONU llamó a las autoridades a “replantearse los sistemas de protección social, incluidas las pensiones”.

“Uno de los principales retos es mantener la sostenibilidad fiscal de los sistemas públicos de pensiones, garantizando al mismo tiempo la seguridad de los ingresos de todas las personas mayores, incluidos los trabajadores del sector informal”, se afirmó en el Informe Social Mundial 2023.

En 2021, 761 millones de personas en todo el mundo tenían 65 años o más, cifra que aumentará a 1600 millones en 2050

“Otros elementos cruciales consisten en ampliar las oportunidades de trabajo decente para las mujeres y otros grupos tradicionalmente excluidos del mercado laboral formal. El objetivo es garantizar su bienestar cuando sean mayores y ampliar la capacidad productiva de la economía”, añadió la ONU.

Según el informe sobre pensiones globales del Mercer CFA Institute, que analiza más de 50 indicadores y compara 47 sistemas de ingresos de jubilación, que cubren el 64% de la población mundial, los peores sistemas de pensiones del mundo son:

Tailandia con una calificación de 46.4 puntos, sobre 100.
Turquía, con 46.3 puntos
India, con 45.9 puntos
Filipinas, con 45.2 puntos
Argentina con 42.3 puntos

 

 

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