Nicaragua. La mala hora de Ortega

En el momento de escribir estas líneas, el presidente Daniel Ortega y su vicepresidenta Rosario Murillo siguen enfrentando la turbulencia desatada por el aumento a un 6.25% a las cuotas de trabajadores y empleadores al Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS) y una disminución de 5% de las pensiones a jubilados, para obtener un fondo de 250 millones de dólares. El gobierno debe haber calculado mal la reacción popular que ha costado casi 30 muertos, decenas de heridos y detenidos en una ola represiva que resulta inaceptable en un gobierno que se proclama cristiano, socialista y solidario. Desde el 16 de abril que se anunció la reforma a cuotas y pensiones hasta el 24 de abril y a pesar de la derogación de dicha reforma, las movilizaciones y disturbios continuaron y ha colocado al gobierno de Ortega, en la peor crisis desde que en 2007 volvió a la Presidencia con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

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