México en la cuerda floja: bajo crecimiento y ciclo pre-recesivo según el INEGI

La economía mexicana atraviesa un momento crítico, marcada por un bajo crecimiento y señales de un ciclo pre-recesivo, según los recientes indicadores publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Los datos del Indicador Mensual de Consumo Privado (IMCP), el Sistema de Indicadores Cíclicos (SIC) y el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF) revelan un panorama de estancamiento, con implicaciones sociales profundas y la urgente necesidad de políticas públicas que impulsen un crecimiento sostenido.

UNA ECONOMÍA EN RALENTIZACIÓN: LO QUE DICEN LOS DATOS

En febrero de 2025, el IMCP mostró un crecimiento mensual del 1.2% en el consumo privado, impulsado por un aumento en bienes nacionales (+2.1%) y bienes importados (+2.7%). Sin embargo, a tasa anual, el consumo privado cayó un –0.7%, con una disminución drástica del –5.3% en bienes importados. Esto indica que, aunque los hogares mantienen cierto nivel de gasto, su capacidad de consumo no es suficiente para dinamizar la economía.

Por su parte, el SIC refleja un estado de debilidad cíclica. En febrero, el Indicador Coincidente disminuyó –0.07 puntos y se mantuvo por debajo de su tendencia de largo plazo, mientras que el Indicador Adelantado, en marzo, cayó –0.18 puntos, sugiriendo que no hay señales de recuperación a corto plazo. Ambos indicadores posicionan a la economía en una fase de crecimiento por debajo de la tendencia, cercana a un escenario pre-recesivo.

La inversión, otro pilar del crecimiento, también muestra signos preocupantes. El IMFBCF reportó un tímido aumento mensual del 0.1% en febrero, gracias a un repunte en construcción (+1.7%). No obstante, la inversión en maquinaria y equipo cayó un –1.1% mensualmente y, a tasa anual, la inversión fija bruta se desplomó un –6.0%, con caídas de- 6.3% en maquinaria y –4.9% en construcción.

Estos datos pintan un cuadro claro: la economía mexicana está atrapada en un ciclo de bajo dinamismo, con una inversión insuficiente, un consumo debilitado y una trayectoria cíclica que apunta hacia una posible recesión.

RAZONES DETRÁS DEL ESTANCAMIENTO

Varios factores explican este bajo crecimiento:

  1. Falta de inversión privada: La caída del –6.0% en la inversión fija bruta refleja una crisis de confianza entre los empresarios. La incertidumbre política, los altos costos de financiamiento y las restricciones en sectores estratégicos, como la energía, desalientan la inversión en activos que podrían aumentar la productividad.
  1. Consumo privado limitado: La disminución anual del -0.7% en el consumo privado, especialmente en bienes importados, señala un poder adquisitivo estancado. La inflación, el desempleo y la precariedad laboral limitan la capacidad de los hogares para gastar, afectando la demanda interna, que representa cerca del 70% del PIB.
  1. Debilidad cíclica generalizada: Los indicadores cíclicos confirman que la economía está en una fase de ralentización. La persistente posición por debajo de la tendencia de largo plazo indica una falta de impulso en sectores clave, exacerbada por factores externos como la desaceleración global y la dependencia de las exportaciones a Estados Unidos.
  2. Problemas estructurales: México enfrenta desafíos de largo plazo, como una productividad rezagada, un mercado laboral con un 60% de informalidad, desigualdad persistente y una infraestructura insuficiente. Estos factores limitan el potencial de crecimiento y perpetúan el estancamiento.

IMPACTO SOCIAL: EL COSTO HUMANO DEL BAJO CRECIMIENTO

El bajo dinamismo económico tiene consecuencias directas en la calidad de vida de los mexicanos. La caída en el consumo y la inversión se traduce en menos oportunidades laborales y salarios estancados, particularmente en el sector informal, donde millones de trabajadores enfrentan ingresos insuficientes. Según estimaciones, el 40% de la población vive en pobreza, y un crecimiento económico débil dificulta reducir esta cifra.

La falta de inversión en maquinaria y equipo también compromete la creación de empleos formales y de calidad, perpetuando un círculo vicioso de precariedad. En comunidades rurales y urbanas marginadas, la desaceleración económica agrava la desigualdad, limitando el acceso a educación, salud y servicios básicos. Además, la incertidumbre económica genera un clima de ansiedad social, afectando la confianza de los consumidores y profundizando la percepción de inestabilidad.

Para los jóvenes, el panorama es especialmente desalentador. Sin un crecimiento robusto, las oportunidades de empleo en sectores de alto valor agregado, como la tecnología o la manufactura avanzada, son escasas, empujando a muchos a la informalidad o a la migración.

Para revertir esta trayectoria y fomentar un crecimiento económico más acelerado, el gobierno puede implementar algunas de las siguientes políticas públicas:

  1. Fomentar la inversión privada:
    • Implementar incentivos fiscales para empresas que inviertan en maquinaria, tecnología y energías renovables.
    • Simplificar regulaciones y garantizar estabilidad jurídica en sectores clave como la energía y las telecomunicaciones.
    • Crear un fondo de coinversión público-privado para financiar proyectos de infraestructura que impulsen la productividad.
  2. Fortalecer el poder adquisitivo:
    • Aumentar el salario mínimo de manera gradual, acompañado de programas de capacitación para mejorar la productividad laboral.
    • Ampliar programas sociales focalizados, como transferencias condicionadas, para apoyar a los hogares más vulnerables y estimular el consumo.
    • Reducir la carga fiscal sobre los trabajadores formales de ingresos bajos para aumentar su ingreso disponible.
  3. Promover la formalización laboral:
    • Diseñar incentivos para que las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) formalicen a sus trabajadores, como subsidios temporales a las cuotas del seguro social.
    • Fortalecer la inspección laboral para reducir la informalidad, combinada con campañas de educación sobre los beneficios de la formalización.
  4. Impulsar sectores estratégicos:
    • Invertir en educación y formación técnica para preparar a la fuerza laboral en sectores de alto crecimiento, como la tecnología y la manufactura avanzada.
    • Fomentar la innovación mediante subsidios a la investigación y desarrollo (I+D) y alianzas con universidades y centros de investigación.
  5. Aprovechar el nearshoring:
    • Posicionar a México como un destino atractivo para la relocalización de cadenas de suministro, mediante mejoras en infraestructura logística y acuerdos comerciales con Estados Unidos y Canadá.
    • Crear zonas económicas especiales con incentivos fiscales y regulatorios para atraer inversión extranjera directa.
  6. Política monetaria y fiscal equilibrada:
    • El Banco de México podría evaluar una política monetaria más flexible, reduciendo tasas de interés gradualmente para estimular el crédito sin comprometer la estabilidad de precios.
    • Diseñar un presupuesto fiscal que priorice la inversión pública en infraestructura y educación, financiado mediante una reforma tributaria progresiva que grave más a los sectores de altos ingresos.

CONCLUSIÓN

La economía mexicana enfrenta un momento decisivo. Los indicadores del INEGI revelan un crecimiento anémico y un ciclo pre-recesivo que amenazan con agravar las desigualdades y limitar el desarrollo. Sin embargo, con políticas públicas audaces que impulsen la inversión, fortalezcan el consumo y aborden los problemas estructurales, México puede romper el ciclo de estancamiento. El camino no será fácil, pero la adopción de medidas integrales y focalizadas puede sentar las bases para un crecimiento inclusivo y sostenido, beneficiando a todos los mexicanos.

 

 

 

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