España. Las prejubilaciones masivas abren una nueva era de salidas en la gran banca con cientos de ajustes en las plantillas

La sombra de las reestructuraciones de plantilla vuelve a la gran banca, aunque esta vez no en forma de los ERE multitudinarios que se cobraron miles de puestos de trabajo en el pasado, sino en forma de prejubilaciones colectivas derivadas del envejecimiento de los trabajadores y la necesidad de renovación de habilidades al compás de la tecnología y la IA.

Varias de las grandes entidades bancarias del país prevén cerrar en los próximos meses procesos de prejubilaciones masivas entre sus trabajadores que podrían afectar a cientos de empleados de oficinas y servicios centrales de toda su red. El último en arrancar oficialmente un ajuste de este tipo ha sido Banco Santander, que acaba de formalizar con los sindicatos la mesa de negociación que pretende llegar al acuerdo de unas condiciones comunes y similares para todos los empleados que, de forma voluntaria, quieran adherirse a la propuesta de la empresa.

Además del banco de origen cántabro, Sabadell y Unicaja tienen en marcha procesos de jubilación anticipada que sumarán también centenares de bajas en el sector.

El banco presidido por Ana Botín asegura a este medio que “no tiene un objetivo en el número de salidas”, aunque la estimación avanzada ayer por el diario Expansión apuntaba a un arco entre 2.000 y 3.000 puestos afectados.

Los representantes de los trabajadores tampoco avanzan ninguna cifra en concreto, si bien explican que la constitución de la mesa era necesaria para establecer un marco común a los empleados que quieran sumarse al plan. “Banco Santander lleva desde 2025 cerrando centros de trabajo y prejubilando a gente de manera individualizada. Lo que queremos los sindicatos es que se genere un acuerdo marco con condiciones similares para todos”, explican fuentes de CCOO a EL MUNDO.

Este sindicato en concreto reclama que esas condiciones vayan más allá de las que se negociaron en el último Expediente de Regulación de Empleo (ERE) llevado a cabo por la entidad en el año 2020 y tengan en cuenta los beneficios récord que el banco presidido por Ana Botín lleva registrando en los últimos años. “Teniendo en cuenta los grandes beneficios de la empresa, el acuerdo debe contener mejoras que tengan en consideración las carreras de cotización más cortas, y debe ser motivadora para las personas con edades cercanas a la prejubilación”, recoge un comunicado de Comisiones Obreras. Entre otras cosas, la organización reclama inicialmente varios tramos desde los 50 años, un incremento de porcentajes de salario bruto (o una alternativa para casos de Complementos Voluntarios Personales elevados), primas por antigüedad para mayores de 60 años, cotización hasta la primera edad de jubilación, una revalorización anual, el mantenimiento de aportaciones al plan de pensiones de la empresa, que se mantenga el seguro colectivo y que se garantice el relevo generacional en la plantilla.

En el caso de Banco Sabadell, estos días termina el plazo de adhesión que la entidad presidida por Josep Oliu estableció para su plantilla. En la empresa estiman que habrá entre 350 y 400 salidas. Se trata de un proceso de bajas voluntarias para mayores de 58 años que se detuvo durante el periodo de la OPA de BBVA y que se reactivó con el final de la operación. En el banco tampoco descartan que, tras un periodo de reflexión, se promueva un proceso de prejubilación similar el próximo año.

En cuanto a Unicaja, la entidad confirma que tiene en marcha un plan de prejubilaciones voluntarias para renovar la plantilla, si bien no da detalles de su potencial alcance. El objetivo es implementar el plan a lo largo de este año y para ello se dotaron 27 millones de euros con cargo a los resultados del cuarto trimestre de 2025.

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