Chile. Último estudio de Fundación SOL prueba de manera contundente por qué las pensiones AFP no alcanzan para vivir

En los años 80’ se impone en Chile un sistema de capitalización individual que obliga a ahorrar el 10% de su sueldo mensual a sus cotizantes en Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Este es uno de los pocos países en el mundo que cuenta con un sistema que elimina todo componente de solidaridad en su pilar contributivo, dejando a las personas pensionadas sujetas solamente a determinantes individuales y a las lógicas propias del mercado bursátil, contraviniendo los principios históricos de la Seguridad Social, con pequeñas modificaciones introducidas recién en 2025 por la última reforma previsional.

A 45 años de su instauración, los resultados del sistema de pensiones en Chile son catastróficos: en 2025 se jubilaron 150 mil personas y el 50% de ellas pudo autofinanciar una pensión menor a $86 mil, e incluso la mitad de aquellas personas que cotizaron entre 35 y 40 años, es decir, la mayor parte de su vida laboral, pudo autofinanciar una pensión menor a $290 mil, lo que equivale al 55% del Salario Mínimo Vigente a diciembre de 2025 (correspondiente a $529 mil).

En un sistema de contribución definida administrado bajo la lógica de capitalización individual, se sabe exactamente cuánto hay que cotizar mes a mes, pero no existe un beneficio definido (tasa de reemplazo) que dependa directamente de los años cotizados y la remuneración imponible promedio. Por lo tanto, se instala una incertidumbre respecto a la forma en cómo se determina el monto final de una pensión, dependiendo ésta de muchos factores, que en la mayoría de los casos son de difícil comprensión para una persona que se encuentra cerca de jubilar o está jubilada. El objetivo de este estudio será dilucidar aquellos mecanismos generales de funcionamiento de este sistema, junto a aquellos procesos que determinan los montos de pensión para las personas afiliadas.

Al analizar los saldos de cuentas individuales de las personas afiliadas que se encuentran cercanas a cumplir la edad de jubilación, se observa que, en el caso de los hombres entre 60 y 64 años, el 28,6% actualmente registra menos de $10 millones, y prácticamente 3 de cada 4 de ellos tiene menos de $50 millones. Sólo un 11,9% presenta un saldo superior a $100 millones. En el caso de las mujeres afiliadas entre 55 y 59 años, el panorama es aún más complejo: el 48,3% registra menos de $10 millones, y 85 de cada 100 mujeres tiene menos de $50 millones. A diferencia de los hombres, sólo el 5% de ellas acumula más de $100 millones.

¿Para cuánto alcanzan estos montos? ¿Permite esta distribución de saldos construir pensiones suficientes en este sistema? El presente estudio realiza un conjunto de simulaciones tanto para mujeres como para hombres de diversas edades testeando el rendimiento de saldos acumulados de $10, $20, $30, $50, $80 y $100 millones para responder a estas interrogantes, observando aquellas pensiones que logran ser autofinanciadas.

Un caso representativo de un hombre de 65 años con cónyuge mujer tres años menor, que acumuló $10 millones al momento de jubilar, logra autofinanciar una primera pensión por Retiro Programado (RP) de $46.585, la cual se va reduciendo en el tiempo, y una pensión por Renta Vitalicia (RV) pagada por una Compañía de Seguros de $43.905. Si ese mismo hombre acumula $50 millones, recibirá una primera pensión por RP de $232.925 y una pensión por RV de $219.524. Un saldo de $80 millones no le permitiría superar los $375 mil en modalidad de RP y ni siquiera con un saldo de $100 millones (ya sea en el caso de la RV o de RP), el monto de la pensión alcanza para cubrir un Salario Mínimo.

Un caso representativo de una mujer de 60 años con cónyuge hombre tres años mayor, que acumuló $10 millones al momento de jubilar, logra autofinanciar una primera pensión por RP de $41.239, y una pensión por RV de $38.554. Si esa misma mujer acumula $50 millones, podrá recibir una primera pensión por RP de $206.193, y una pensión por RV de $192.771. Un saldo de $100 millones en modalidad RP, permitiría superar levemente el umbral de los $400 mil.

Teniendo en cuenta que el 73,1% de los hombres y el 85,5% de las mujeres afiliadas con edad cercana a la legal de jubilación acumulan menos de $50 millones en su cuenta individual y que este monto (cota máxima) sólo permite autofinanciar una pensión de alrededor de $225 mil para los hombres y de $200 mil para las mujeres, se aporta evidencia sobre la insostenibilidad financiera y social que reproduce el actual sistema en Chile.

En abril de 2026, la remuneración imponible promedio de los hombres cotizantes fue de $1.414.967 y la de mujeres cotizantes $1.260.580, por lo que una tasa de reemplazo en torno al 70%, significa una pensión promedio de $990 mil y $882 mil respectivamente. ¿Qué saldo deberían tener actualmente las personas afiliadas en su cuenta individual al momento de jubilar para alcanzar ese monto? Un hombre que jubile a los 65 años y se acoja a la modalidad de RP debería acumular un saldo entre $184 y $225 millones, dependiendo de su estado civil y la edad y sexo de su cónyuge. Para una mujer de 60 años que se acoja a la modalidad de RP es aún más difícil de alcanzar, debiendo acumular un saldo entre $207 y $231 millones, dependiendo de su estado civil y edad y sexo de su cónyuge. Al consolidar la situación de hombres y mujeres, se estima que menos de un 5%de las personas afiliadas que se jubilarán en el corto plazo podría obtener una pensión superior a los $990 mil y $882 mil respectivamente, evidenciando la profunda crisis previsional que derivó del actual sistema (a diciembre de 2025, menos del 10% de las pensiones totales pagadas y menos del 7% de las pensiones autofinanciadas fueron superiores a $900 mil).

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