Chile. Estudio: trabajadores jóvenes deben fijarse en comisiones para elegir AFP, pero a mayor edad importan más los retornos
“Los trabajadores jóvenes (esto es, aquellos que recién se incorporan al mercado laboral) deben prestar más atención a las comisiones al momento de seleccionar una AFP. Y los trabajadores de edad más avanzada, deben prestar más atención a los retornos”.
Eso es lo que concluye un estudio realizado por el investigador principal de Clapes UC, Arturo Cifuentes, junto con la investigadora de la misma casa de estudios, Antonia Cabrera, titulado “Retorno implícito: una métrica para comparar el desempeño de los fondos previsionales chilenos considerando las comisiones”.
El estudio explica que el cobro que hacen las AFP chilenas, según lo establecido por ley, es una comisión por gestionar los fondos previsionales que se calcula mes a mes como porcentaje del sueldo bruto de los trabajadores. Esto es distinto de lo que ocurre habitualmente con los fondos mutuos o ETF, cuyas comisiones se calculan como un porcentaje del patrimonio administrado (AUM, por sus siglas en inglés).
Es decir, en el caso de las AFP, el cobro no se hace respecto del saldo acumulado en la cuenta de capitalización individual de cada afiliado, sino más bien como una fracción del sueldo mensual del trabajador, que en la historia de la industria de AFP en Chile ha variado entre 0,5% y 3,6% de la remuneración mensual; pero que actualmente va entre el 0,46% de AFP Uno, y hasta el 1,45% de Provida.
Esta situación en el sistema de pensiones local, que también ocurre en otros países como Colombia, Perú y Uruguay, “dificulta el comparar el desempeño de dos fondos dado que la práctica habitual (retorno nominal menos comisión) no es aplicable a este esquema de comisiones”, indica el estudio.
Así, los autores proponen un método “para poder hacer comparaciones en base a lo que llamamos retorno implícito, esto es, el retorno que habría obtenido un afiliado en un fondo de menor costo, si hubiera estado dispuesto a invertir la diferencia de comisiones en este”.
Igualmente, el reporte reconoce que “el mecanismo propuesto descansa en una figura ficticia: en reinvertir la diferencia de comisiones entre dos fondos, en el fondo de menor comisión, y de esta manera ajustar (retorno implícito) el retorno del fondo de menor rendimiento antes de realizar la comparación”.
Aun así, concluyen que “el ejercicio es útil”, porque “incorporar el efecto de las comisiones al comparar dos fondos, puede revertir las conclusiones de una comparación en base a retornos brutos. El efecto de la diferencia en comisiones varía de forma significativa según el nivel de sueldo, y según el saldo acumulado en la cuenta previsional del trabajador. En el caso de los trabajadores jóvenes —que tienen en general sueldos inferiores a los de un trabajador con más años acumulados, y un saldo menor en su cuenta previsional— los efectos de la diferencia en comisión son más marcados. En el caso de un trabajador próximo a retirarse, los efectos de la diferencia en comisiones pasan a ser insignificantes”.
Esto significa que, al aplicar esta métrica propuesta al mercado chileno, “el ejercicio muestra que a medida que los trabajadores se van acercando a su edad de jubilación, y por lo tanto, el saldo acumulado en su cuenta previsional es mucho mayor que el sueldo mensual, la diferencia en comisiones entre dos fondos, para efectos de comparar su desempeño, pasa a ser despreciable”, asegura el informe.
El estudio afirma que, “en teoría, esto sugiere que una estrategia plausible para un trabajador joven sería seleccionar aquella AFP que ofrece una menor comisión, y para mitigar el posible efecto de un retorno inferior, hacer un aporte adicional a su fondo. Esto, por supuesto, a expensas de disminuir su sueldo líquido”.
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