Chile. La reforma previsional no termina en la ley: también se juega en el empleo juvenil

El sistema previsional chileno enfrenta hoy una señal de alerta que no puede pasar inadvertida: el cambio en la cartera de cotizantes. Hace quince años, los afiliados menores de 35 años representaban el 43% del total; hoy, esa proporción ha caído a 38,3%. Al mismo tiempo, el número de cotizantes disminuye mientras la población pensionada crece de forma sostenida. Esta combinación anticipa un problema estructural que, si no se aborda a tiempo, seguirá debilitando la capacidad del sistema para generar pensiones adecuadas, especialmente en un contexto de frágil inserción laboral juvenil.

En ese escenario, la reforma previsional iniciada en 2025 dio una señal relevante al incorporar el primer punto porcentual de aumento en la cotización obligatoria con cargo al empleador, como primer paso de un proceso gradual que elevará ese aporte hasta un 8,5% en los próximos años. Sin embargo, el impacto real de este esfuerzo no dependerá únicamente del mayor flujo de ahorro previsional. Existe una condición esencial que determinará su efectividad: que las personas, particularmente los jóvenes, logren construir trayectorias laborales formales, estables y continuas, capaces de transformar ese mayor aporte en mejores pensiones para su futuro.

Es precisamente en ese punto donde se juega una parte sustantiva del desafío previsional. Cuando la base de cotizantes envejece y las nuevas generaciones no logran consolidar empleos formales desde etapas tempranas, el riesgo deja de ser individual y se vuelve colectivo. Ingresos inestables, lagunas previsionales y menos años de cotización en los primeros años de trabajo se traducen, inevitablemente, en pensiones más bajas en el futuro. No se trata de una hipótesis: los primeros diez años de cotización son determinantes para la acumulación de ahorro previsional a lo largo de toda la vida laboral.

Desde esta convicción surge Despega Tu Pega, programa impulsado por AFP Capital junto a SURA Asset Management y Futuro del Trabajo Sofofa Capital Humano. La iniciativa busca reconectar a jóvenes subempleados —principalmente entre 25 y 35 años— con oportunidades laborales formales alineadas con las necesidades reales de las empresas. A través de diagnósticos de brechas de habilidades y rutas formativas personalizadas, el programa apunta a mejorar las competencias de empleabilidad, productividad y habilidades digitales, reencauzando trayectorias laborales hoy estancadas hacia empleos formales, cotizaciones continuas y ahorro previsional efectivo. Así, se aborda de manera estructural una de las causas que explica el deterioro de la base de cotizantes del sistema.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas confirman la magnitud del desafío. Según el último Boletín de Informalidad Laboral (octubre–diciembre de 2025), la tasa de ocupación informal alcanzó el 26,8% a nivel nacional, aumentando 0,4 puntos porcentuales en doce meses. Hoy, más de 2,5 millones de personas trabajan en la informalidad, con un crecimiento de más de 86 mil trabajadores en solo un año.

La situación es aún más preocupante al observar su distribución etaria. La informalidad se concentra en los extremos: alcanza al 37% de los jóvenes entre 15 y 24 años y al 58,1% de las personas de 65 años o más. En el caso de los jóvenes, esto implica empleos sin cotizaciones, sin protección social y sin acumulación previsional en una etapa crítica del ciclo laboral. En la práctica, es el origen de brechas que luego se intenta corregir —con enorme dificultad— décadas más tarde, incluso entre quienes cuentan con educación superior y credenciales académicas.

La paradoja es evidente. Mientras los empleadores declaran dificultades para encontrar talento calificado, cerca de 250 mil jóvenes profesionales y técnicos, entre 25 y 35 años, se encuentran hoy en situación de subempleo y corre el tiempo mientras no ahorran lo suficiente para su pensión. Son personas que trabajan menos de 40 horas semanales, se desempeñan en ocupaciones por debajo de su nivel de formación o en condiciones de informalidad, y reciben, en promedio, ingresos 53% inferiores a los de sus pares en empleos acordes a su calificación.

 

 

 

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