Pensiones, edad de retiro y desigualdad de género
Por Alejandra Macías Sánchez
Hablar de pensiones en México es fundamental porque representan uno de los componentes más relevantes y dinámicos del gasto público, y su peso seguirá aumentando en las próximas décadas. Los datos del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026 muestran que el gasto público en pensiones rebasará el 6 % del PIB y casi un cuarto del gasto neto total (CIEP, 2025). Esto confirma que las pensiones no son un tema marginal ni de largo plazo: son una presión fiscal presente que compite directamente con otros usos del presupuesto, como salud, educación e inversión pública.
Las pensiones concentran el impacto del rápido proceso de envejecimiento demográfico que atraviesa el país. Cada año hay más personas adultas mayores que viven por más tiempo y reciben pensiones durante periodos más prolongados. Sin cambios en las reglas del sistema de pensiones, esta dinámica implica un crecimiento automático del gasto. Las decisiones recientes para mejorar la suficiencia de las pensiones, como la reforma de 2020 y la expansión de la pensión no contributiva, refuerzan este efecto. Por ello, no hablar de pensiones equivale a ignorar la demografía, y posponer ajustes que serán inevitables.
El objetivo de este boletín es mostrar algunos de los indicadores publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el documento Pensions at a Glance 2025 para comparar la situación de las pensiones en México con otros países. Lo anterior abona a la evidencia para seguir discutiendo sobre el tema y su relación con la sostenibilidad fiscal, equidad intergeneracional y el diseño de mecanismos de financiamiento que hagan explícito el riesgo del envejecimiento, en lugar de ocultarlo en el tiempo.
Fuente CIEP
