Empleo formal después de la edad legal de jubilación, ¿una realidad minoritaria?

Por Observatorio del Envejecimiento

Los cambios demográficos que enfrenta el país, caracterizados por un aumento sostenido en la proporción de personas mayores de 60 años en relación con la población general, tienen repercusiones directas en el ámbito laboral. Actualmente, un 12,3% de la población laboralmente activa está compuesta por personas mayores de 60 años, lo que representa un incremento de 4 puntos porcentuales en la última década. Esta tendencia sólo se intensificará en las próximas décadas. La creciente proporción de personas mayores como parte significativa de la población general y, en consecuencia, de la fuerza laboral, presenta una oportunidad única para repensar los espacios de trabajo. Es imperativo integrar de manera efectiva distintas generaciones, conocimientos y experiencias, fomentando un entorno laboral inclusivo que valore la diversidad etaria.

No obstante, el escenario laboral para la población mayor dista de ser ideal. Se ha observado una mayor prevalencia de la informalidad en personas cercanas a los 60 años, situación que se agrava una vez alcanzada la edad legal de jubilación. Este panorama sugiere que las personas mayores, y en específico, quienes superan la edad legal de jubilación, enfrentan barreras significativas para acceder a empleos formales, limitando su seguridad y estabilidad económica. Adicionalmente, la mayoría de los empleos informales tiende a ser de cuenta propia, lo que plantea un escenario de mayor precariedad laboral, síntoma de falta de oportunidades en sectores ocupacionales que se adapten a las habilidades y conocimientos de población de mayor edad.

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