De la periferia a motor de crecimiento: la economía informal en América Latina

Por Economist Impact & J.P. Morgan

La formalización, en cambio, es un motor de crecimiento comprobado4. A medida que las empresas se registran, los trabajadores adquieren una huella financiera, los flujos de efectivo se vuelven trazables y surge la demanda de crédito y servicios financieros digitales, lo que retroalimenta la productividad y el consumo5, 6. La ampliación del sector formal fortalece la capacidad fiscal de los gobiernos, mientras que reglas claras y previsibles reducen los costos empresariales. Asimismo, amplía la base de consumidores de los inversionistas y refuerza las finanzas públicas, lo cual mejora la sostenibilidad de la deuda y la resiliencia macroeconómica7.

Con la expansión de los pagos digitales y el avance de la inclusión financiera, la región cuenta ahora con una ventana de oportunidad para reducir la economía informal. Una estrategia pragmática basada en tres pilares —educación financiera, regulación más simple y acceso habilitado por la tecnología— puede incorporar dentro de la economía formal a amplios segmentos de trabajadores y empresas y contribuir así al crecimiento sin profundizar la desigualdad.

Valor oculto
La economía informal en América Latina es diversa y está profundamente arraigada. Por ejemplo, las empresas no registradas y las transacciones en efectivo representan entre el 30% y 40% del Producto Interno Bruto (PIB)8. Abarca múltiples sectores y, aunque el sector servicios predomina, también alcanza a la agricultura y la construcción, ámbitos donde los costos de cumplir la regulación son elevados y la fiscalización irregular9. Las mujeres representan alrededor del 60% de la fuerza laboral informal, fruto de numerosas barreras estructurales y culturales en torno a acceder al empleo formal.

En la sombra: hogares que viven fuera de la economía formal en América Latina

La informalidad persiste porque muchas personas carecen de un acceso claro a los canales formales o enfrentan procesos de formalización excesivamente burocráticos y costosos. A estas barreras se suman la baja educación financiera y una infraestructura digital limitada, especialmente en zonas rurales y periurbanas10. Además, las economías latinoamericanas presentan normas laborales rígidas, escasa cohesión social y una confianza institucional débil, factores asociados a mayores niveles de informalidad económica, dado que las sociedades con menor capital social muestran una menor disposición a formalizarse11.

Fuente Privatebank