Desigualdad territorial marca brecha abismal en montos de pensiones del IVM en Costa Rica

Un análisis del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe) de la Universidad Nacional (UNA) reveló una profunda desigualdad territorial en los montos que reciben los pensionados del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

El estudio, que profundiza en el informe Análisis territorial e importancia macroeconómica del IVM, expone que mientras un jubilado en Montes de Oca recibe en promedio 470.062 colones, un pensionado en Río Cuarto de Alajuela percibe apenas 159.597 colones.

Esta disparidad evidencia que los montos más elevados se concentran en cantones de la Gran Área Metropolitana (GAM), tales como Curridabat, San Isidro, Moravia, Escazú y Belén, donde los promedios oscilan entre los 370.000 y 478.000 colones. En contraste, las zonas rurales presentan los ingresos más bajos, con cantones como Guatuso, Talamanca, Sarapiquí y Parrita situados en el extremo inferior de la escala.

Leiner Vargas, economista y coautor del estudio, atribuyó esta brecha a las distorsiones del mercado laboral costarricense. “La pensión del IVM representa un 60% del último salario reportado. Entonces, si la persona está recibiendo 200 mil colones, como se refleja en algunos cantones rurales o costeros, quiere decir que esas personas ganaban entre 350 mil y 400 mil colones cuando estaban trabajando”, explicó Vargas.

Alerta ante propuestas de ajuste

El hallazgo cobra especial relevancia ante las 20 propuestas presentadas por la Gerencia de Pensiones de la CCSS a su Junta Directiva, las cuales buscan la sostenibilidad financiera del régimen, incluyendo una posible reducción de la tasa de reemplazo de un 60% a un rango de entre 40% y 43%.

Para el investigador del Cinpe-UNA, aplicar estas medidas sobre los niveles actuales sería un “castigo” para miles de familias vulnerables. “Si aceptáramos la propuesta de la Gerencia de Pensiones de la Caja, llevaríamos esos ingresos a niveles raquíticos de 100 mil o 150 mil colones”, advirtió.

Vargas enfatizó que el IVM funciona como un motor económico local, ya que el consumo de los pensionados sostiene comercios como pulperías, mercados y servicios de transporte. Impactar estos ingresos, a su criterio, afectaría todo el ecosistema económico de los cantones más pobres.

 

 

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